Por Gianfranco Costa, majorero de adopción. info@ellibrito.es

Todo el mundo se queja continuamente de que aumenta sin parar el precio de los alquileres. En efecto, un piso de dos habitaciones que hace solo cuatro o cinco años se podía encontrar por unos 300 € ahora por lo menos vale el doble. Lo que me gustaría analizar de forma un poco más seria es primero el porqué y luego quién provocó esta lamentable situación.

Empezamos analizando las causas para después enfocar nuestra atención sobre los que crearon las condiciones para que esto pudiera pasar. Causas hay muchas: primero, la considerable llegada de turistas, atraídos por los innumerables mensajes publicitarios de las instituciones públicas isleñas. Claramente, la llegada de mucha gente de fuera estimula la creatividad de los que tienen un poco de dinero en el banco, para invertirlo en la compra de apartamentos y posteriormente destinarlos al alquiler vacacional.

Hubo un tiempo, alrededor de unos dos o tres años, en el que los bancos se hicieron con un montón de casas y apartamentos debido al hecho de que mucha gente, por efecto de la crisis, no pudo seguir pagando los rateos de los préstamos bancarios. Esto conllevó un altísimo número de casas y pisos a disposición de los bancos, que tenían que pagar impuestos por estas propiedades sin percibir ningún tipo de ingresos. Lo lógico fue para ellos, desde el punto de vista estrictamente económico, vender todo lo antes posible.

Todo mercado siempre sigue las mismas leyes y, debido al alto número de casas disponibles a la venta, los precios eran muy bajos. Recuerdo anuncios de pisos de tres habitaciones puestos a la venta por tan solo 60 000 €. Esto favoreció claramente el proceso que acabo de describir, provocando como consecuencia el hecho de que no quedan muchos apartamentos disponibles para el alquiler residencial, visto que el objetivo de los nuevos propietarios es evidentemente el de amortizar el coste de las compras.

Hace unos pocos días vi en la tele un programa enfocado precisamente a este tema, con comentaristas haciendo el mismo tipo de consideraciones y análisis, pero hablando de la ciudad de Barcelona. En Facebook leí una publicación parecida a propósito de las islas Baleares. Es decir, que el problema no está en Corralejo, ni en una nacionalidad en particular. El problema es que aquí todo el mundo sigue votando desde siempre a la misma mala gente.

Me refiero al hecho de que aquí se decidió optar por el camino corto, por la vía breve, transformando sin pensar, sin ningún tipo de planificación urbanística y social, unos pueblitos de pescadores en unas poderosas industrias de turismo. Y puedo demostrarlo.

¿Cuántos puntos de asistencia médica hay en El Cotillo, uno de los lugares con más alta densidad turística? ¿Cuántas farmacias hay? ¿Cuántas ambulancias medicalizadas? ¿Cuántos puntos de información turística que ofrezcan servicio en varios idiomas? En todos los casos la respuesta es la misma: cero.

El precio de los alquileres simplemente depende del número de apartamentos disponibles. Es la ley de mercado. Si quedan pocos, el precio sube. ¿De verdad ustedes creen que el problema lo generaron los turistas? ¿O quizá todo dependió de los políticos que permitieron este caótico desastre?

Esa gente cree que para traer dinero a la isla es suficiente construir nuevas casas. Ni entienden que los turistas llegan aquí por la naturaleza encantadora de esta tierra maravillosa, ni lo entenderán. Es decir que, si siguen destruyendo de forma bárbara el territorio, considerándolo tristemente solo como una serie de solares, habrá tanto cemento y tantos hoteles de 30 estrellas que ya nadie estará interesado en venir aquí, porque cemento y hormigón hay por todos lados. Solo hay que esperar a que se estabilice la situación política en el norte de África.

Hace unos 20 años llegó a la isla un número impresionantes de alemanes. Más o menos una década después llegó un número igualmente impresionante de ingleses, así como ahora están llegando oleadas oceánicas de italianos. Cotidianamente se oye en los anuncios de los telediarios noticias de nuevos récords de llegada de turistas desde cada rincón del planeta. Esto pasa aquí como en Barcelona, en Baleares y en cada sitio turístico donde los políticos no hayan utilizado el cerebro antes de actuar.

Si seguimos dando confianza a los mismos políticos que han creado esta situación, que no fueron capaces de planear un modelo de desarrollo económico sostenible para sus votantes, un modelo no basado exclusivamente en el turismo; si seguimos votando a los mismos incompetentes incultos, seguiremos sufriendo las consecuencias, primero desde el punto de vista de la destrucción del territorio, la historia, las tradiciones y la cultura de esta tierra, hasta llegar al punto en que echarán a los residentes de sus propias casas para conseguir más turistas. Y, por desgracia, esto ya empieza a pasar.

La recuperación de la cultura y las tradiciones de un pueblo no consiste en disfrazarse de canario en el baile de taifas, sino en tomar decisiones y seguir estrategias de desarrollo económico sostenible. El problema es que esa gente ni entiende de lo que estoy hablando.

Así que seguiremos, como siempre hasta ahora, celebrando nuevos récords de llegada de gente y, por otro lado, llorando por unos turistas o vecinos de toda la vida que mueren en El Cotillo, como desgraciadamente ya sucede, esperando por una ambulancia que tiene que llegar del quinto pino.

La solución no está en luchar contra una u otra nacionalidad, sino en elegir gente capaz, cualificada, que sepa hacer su trabajo de planificación y gestión de las cosas públicas.

El elevado precio de los alquileres lo causamos nosotros mismos, votando por esa mala gente.

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