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Cazón fotografiado en la isla de La Gomera por Fabian Ploppa.

Por Fernando Frias Reis, fernandotiburones@gmail.com. Shark Advocate en las organizaciones: Alianza Tiburones Canarias, Sharks Atlantic Platform y Sharks Educational Institute.

Después de la presentación en la anterior edición de EL Librito majorero del gran tiburón ballena (el mayor pez vivo de todos los océanos), os invitamos a todos a descubrir y a conocer este mes un poco más del tiburón musola lisa, también conocido por muchos como cazón. Seguiremos aprendiendo con la musola, porque la verdad es que los tiburones son unos peces muy especiales. Actualmente están científicamente identificadas más de 500 especies distintas de este grupo de animales, pero todavía muy poco se conoce de ellos. La imagen de los tiburones peligrosos y amenazadores que muchas veces llega a la opinión pública está principalmente basada en el mito del miedo a lo desconocido, que al cine de suspense más comercial le gusta explotar de forma tantas veces dramática.

En este espacio de información procuro esclarecer algunos de los aspectos más verdaderos sobre las especies de tiburones que habitan nuestros océanos y de los cuales dependemos todos. Este mes hablamos aquí del tiburón musola lisa (Mustelus mustelus), una especie de distribución más común en el Atlántico oriental pero que es posible observar también en aguas del Mediterráneo, del archipiélago canario y desde las islas británicas hasta las costas de Sudáfrica. Efectivamente, la musola lisa es un pequeño tiburón de la familia de los Triakidae, que es una de las mayores familias de escualos, con casi 50 especies distribuidas entre las aguas templadas y tropicales de todos los mares costeros.

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Cazón fotografiado en la isla de La Gomera por Fabian Ploppa.

Curiosamente, esta especie de tiburón, la musola lisa, es muy conocida en Canarias desde los tiempos más antiguos, desafortunadamente sin que la mayoría de la gente lo sepa. De hecho, de los platos tradicionales de la gastronomía regional del archipiélago que se utilizan durante los festejos de Pascua, son los tollos los más conocidos de todos, pero sin que muchas de las personas que aún los comen se enteren de que es tiburón. Y, para mayor desventura, dicha especie está sometida a una presión pesquera demasiado alta, temiéndose que la disminución de sus poblaciones en varias zonas de la región occidental de África los lleve próximamente al borde de la extinción en el Atlántico nordeste.

Los tollos son las tiras que resultan de cortar la musola al prepararla para su conservación. Antiguamente, uno de los procesos de conservación más utilizados en las islas era ese de colgar en liñas al sol pequeños trozos de carne de pescado. Así se comían después los tollos, bien secos o preparados en salsa después de dejarlos en remojo por una noche. Las personas ignoraban entonces, por un lado, la importancia que tenían las especies de tiburones en la salvaguarda de los demás recursos pesqueros y de otras especies de interés comercial, y por otro, los riesgos que efectivamente representa su ingestión como alimento, debido a la bioacumulación de contaminantes orgánicos persistentes y metales pesados que procesan a lo largo de sus vidas.Hace sólo un par de meses, en uno de esos atardeceres de invierno recibía noticias de Raquel, del Club Deportivo Goazul, una amiga que desde la isla de La Gomera me informaba de un espléndido registro fotográfico de cuatro pequeños tiburones, realizado por un conocido fotógrafo de naturaleza llamado Fabian Ploppa. Coincidentemente y gracias a ella, un par de meses antes yo había conocido personalmente a Fabian, experimentado profesional alemán con formación técnica en Mecánica, que lleva ya parte de su vida viajando y trabajando en distintas islas y ambientes que naturalmente se reflejan en sus excelentes trabajos.

De inmediato entré en contacto con Fabian para escuchar qué me contaba y él me enseñó las fotos que había hecho en la playa de la Caleta y que ahora se publican aquí. Se trata de cuatro musolas lisas juveniles, tan grandes como un antebrazo con puño, que habían quedado atrapadas en una pequeña piscina intermareal. A pesar de que este lugar tenía tan sólo unos dos metros de diámetro, los tiburones no presentaban señales de estrés, como sabiendo que la marea alta los liberaría, lo que de hecho ocurrió con la máxima seguridad algunas horas más tarde.

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Cazón fotografiado en la isla de La Gomera por Fabian Ploppa.

En realidad, esta especie de tiburón es observada con suerte en sus hábitats una o dos veces por año en casi todas las islas del archipiélago. Se han registrado avistamientos en Tenerife, La Gomera y Lanzarote y en Fuerteventura en más de dos localizaciones distintas. Por su frecuencia en estas aguas y por presentar algunas semejanzas con otra especie de su familia que habitualmente se designa por el nombre común de cazón (Galeorhinus galeus), aquí en Canarias la mayor parte de las veces se lo denomina con ese nombre, que en realidad es el de su “primo”.

Es una especie costera demersal, es decir que suele vivir cerca del fondo del mar que se encuentra en las plataformas continentales. De todas maneras es posible encontrarlo desde la superficie hasta los 350 m de profundidad (existiendo un registro a 625 m). Se puede ver con más frecuencia en aguas poco profundas, entre los 5 y los 50 m, sobre sustratos arenosos y fangosos (Compagno et al., 2005). Pero por ser muy tímido es una de esas muchas especies de tiburones que cuando sienten buceadores sumergidos se aleja rápidamente, siendo en realidad por eso mismo muy difícil de observar bajo el agua.

Siendo adultos las hembras pueden llegar a medir longitudes de más de 160 cm y los machos más de 110 cm. Se calcula que su esperanza de vida puede llegar a los 24 años (Goosen y Smale, 1997) y su madurez reproductiva es alcanzada en torno a los 10 años de vida. Su reproducción es de tipo vivíparo con placenta de saco vitelino (es decir, nace como los mamíferos pero sin cordón umbilical). De hecho, tras un período de gestación de 9 a 11 meses, las hembras dan a luz entre 4 y 18 crías, dependiendo dicha cantidad del tamaño de la madre; su medida registrada al nacer varía entre los 34 y los 42 cm.

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Cazón fotografiado en la isla de La Gomera por Fabian Ploppa.
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Cazón fotografiado en la isla de La Gomera por Fabian Ploppa.

Como en muchas otras especies de tiburones demersales y bentónicos, las hembras buscan acercarse a la orilla para tener sus crías por dos motivos: el primero, y considerado por todos el más importante, es justamente la búsqueda de la protección de zonas con poca cantidad de agua, zonas de fondo arenoso o rocoso por debajo y aire por arriba, donde los grandes depredadores que podrían aprovecharse nutritivamente de los jóvenes no se acercan; el segundo motivo está también relacionado con una alimentación más fácil para ellos, ya que estos sitios cerca de la orilla son también zonas de criadero de muchas otras especies que les sirven de alimento, y pueden tener así una función de almacenamiento de recursos alimenticios para que los juveniles se puedan desarrollar.

Inherentemente vulnerables a la sobrepesca, los tiburones musola lisa en Canarias son víctimas ocasionales de la pesca deportiva, pero también son capturados por las redes de enmalle. Como no se conoce lo suficiente sus poblaciones, y teniendo en cuenta su lento crecimiento, su tardía madurez sexual y el nacimiento de relativamente pocos jóvenes por camada, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) los ha clasificado desde 2009 en su Lista Roja de Especies Amenazadas con el código VU (como vulnerables). Desde entonces ha sido protegido en las reservas marinas de las islas Baleares. Aguardamos que esta medida se pueda extender a las islas Canarias y mejor todavía si se pudiera también prolongar convenientemente a todas sus aguas, pues un mar sin tiburones es un mar sin vida, y las costas del archipiélago no se lo merecen.

Como tiburones que son, los “cazones” musola son igualmente depredadores de la cúspide de cada red trófica de sus hábitats. ¡Si todos nos preocupáramos un poco más por lo que comemos, así también protegeríamos y preservaríamos a las musolas lisas, y también estaríamos protegiendo igualmente los ecosistemas marinos canarios en que viven! Ellas son, sin duda alguna, esenciales para mantener nuestros mares sanos, contribuyendo a la salud en general de este pequeño planeta Océano que todos habitamos.

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Cazón fotografiado en la isla de La Gomera por Fabian Ploppa.

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