Tarro canelo
Tarro Canelo. Foto: juzaphoto.com

Por Leila Umpiérrez Flores, Licenciada en Biología Animal y Ambiental.

Desde el pasado mes de noviembre, tras el periodo de lluvias acontecidas, Fuerteventura ha sufrido un cambio paisajístico radical; laderas y gavias verdes, charcas, presas, aljibes llenos de agua…, que además de provocar una gran alegría en los majore­ros, beneficia también a la avifauna de la isla, pues tienen más cantidad de alimento, lo que conlleva a que sea un buen año para la reproducción. Lo podemos comprobar porque se observa mayor actividad, por ejemplo cuando aumentan sus cantos…

Estos depósitos de agua, que en la isla la mayoría de los años se hacen un poco escasos, son un punto de concentración para aves, no sólo las propias del territorio majorero, sino que es un buen lugar de descanso para las migratorias; como el 2 de Febrero fue el Día Internacional de los Humedales, en este número hablaremos de un ave ligada directamente a dichos ecosistemas, como lo es el Tarro Canelo (Tadorna fe­rrugia). Ahora son bastante fáciles de observar si nos acercamos a cualquier embalse de agua, como puede ser la presa de Los Molinos. En este caso se trata de un ave perteneciente al grupo de las anátidas, comúnmente conocidas como patos. Ellos están ligados a ambientes acuáticos así que resulta curioso que hayan elegido esta desértica isla como lugar de asentamiento. Los expertos no tienen una sólida teoría para explicarlo, pero es notable que dicha población va en aumento.

Los Tarros son una especie autóctona de reciente colonización, pues las primeras observaciones se citan en el año 1994. Se supone que llegaron de manera natural, procedentes de colonias del noreste de África donde son muy comunes. En sus viajes migratorios encontraron aquí un lugar idóneo para reproducirse. Además también se distribuyen por el centro occidental de Asia y el sureste de Europa, y en España actualmente nidifica exclusivamente en Fuerteventura, (hay pocas citas en Lanzarote, Gran Canaria y Tenerife), y es un viajante de la península ibérica, sitio que en el pasado invernaba.

Popularmente se les conoce como “patos africanos”. Son fácilmente visibles por su tamaño, los podemos reconocer por su color anaranjado ferruginoso, (como oxidado), cabeza blanca, y con el pico y la cola negros. En los machos se distingue un fino collar negro y en las hembras se resalta aun más el color blanco de la cara. Si tenemos ocasión de verlos en vuelo, destaca cían el blanco de sus alas, con las puntas de las plumas negro-verdosas. Suelen encontrarse en parejas aisladas o en grupos, en los que se han llegado a contabilizar hasta 300 individuos en años lluviosos. El número de ejemplares varía a lo largo del año, puesto que al ser migratorios a partir de octubre llegan otros Tarros desde el continente, que ayudan a aumentar y mantener a la población ya asentada en la isla.

Son patos omnívoros; pueden alimentarse de brotes, ramas, semillas, o insectos del campo, pero principalmente se nutren de la vegetación y pequeños animales, como por ejemplo gusanos, que encuentran en el fondo fangoso de las orillas de las charcas que habitan. Es frecuente verlos haciendo inmersiones hundiendo la cabeza y dejando las patitas al aire para picotear el fondo. Estas charcas, al menos en Fuerteventura, poseen aguas salobres y poco profundas. Muchas de ellas están llenas sólo de manera estacional, pero otras están siempre más o menos húmedas, por lo que ya es posible observar a los patos durante todo el año, (en las primeras citas sobre la especie, se observaba que desaparecían en ciertas épocas anuales, principalmente en verano).

Aunque a nivel mundial no está amenazada, el Tarro Canelo se incluye en El Libro Rojo de Aves de España como “En Peligro Crítico”, y en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como “De Interés Especial”. Aquí sus principales problemas son la destrucción del hábitat por extracción de las aguas para regadío, depredación de los huevos o pollos por gatos, perros, ratas, gaviotas…, impactos por tendidos eléctricos, enfermedades de patos domésticos libres, etc.

Así que les recomiendo que salgan de paseo al campo, que ahora es una época idónea, y presten atención a las aves que vemos, (si es con prismáticos mejor aún), y a que disfruten de la gran diversidad aviar que tenemos los majoreros.

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