el sustrato del semillero

Por María Martín Francisco. Ingeniera Técnica Agrícola, especialista en hortofruticultura y jardinería agroecológica.

El sustrato del semillero

La elección del sustrato para hacer el semillero es una de las partes más importantes a la hora de plantearnos germinar nuestras propias plantas. Podemos encontrar en el mercado diferentes tipos especiales para este fin, que se distinguen atendiendo a distintas características: tipo de turba, composición en materiales antiapelmazantes (que le confieren mayor aireación a las raíces), clase y calidad de materia orgánica…

Pero también podemos hacer nosotros nuestro propio sustrato con la misma tierra del huerto, teniendo en cuenta una serie de recomendaciones:  es ideal tener un sustrato que esté equilibrado desde el punto de vista de la porosidad, es decir, que retenga suficiente agua, pero que también tenga una buena capacidad de drenaje. La razón es evitar dos cosas muy importantes a la hora de la supervivencia de las plantas que vamos a germinar: que el sustrato se mantenga húmedo sin encharcamientos y que tenga capacidad de drenar o evacuar el exceso de agua.

Para lograr este propósito, podemos mezclar la tierra con arena y materia orgánica o compost. La tierra que usemos tiene que estar tamizada, limpia de restos vegetales y semillas, y no formar parte de la zona de la anterior plantación, para evitar posibles contagios de enfermedades o plagas. Yo recomiendo algo que siempre me funciona a la hora de germinar y mantener las plantitas sanas en el semillero hasta el trasplante:

1 – Comprar un sustrato que no sea de semillero, más barato, y hacer la mezcla añadiendo arena ycompost. Con esto evitamos posibles problemas de enfermedades o contagio de plagas, ya que son materiales esterilizados. No debemos poner demasiada arena, solo la suficiente para conseguir la porosidad necesaria. La clave para saber si hemos hecho una buena mezcla es verificar que el sustrato no se pierde por la parte inferior de las bandejas al rellenar los alveolos de las mismas.

2 – No usar mucha materia orgánica. Tenemos que pensar en la proporción de sustrato que lleva cada alveolo de la bandeja de semillero. Sería extrapolar la imagen del huerto a cada porción de tierra en donde nacerá cada pequeña plantita. Pensar también en que la naturaleza dota a cada semilla de la suficiente energía para empezar sin necesidad de materia orgánica extra. La germinación y el nacimiento del tallo, raíz y primeras hojas verdaderas están asegurados con la energía que hay en los cotiledones. Estos cotiledones, que tienen aspecto de “hojitas”, están formados por sustancias nutritivas suficientes para que la planta pueda vivir hasta que empiece a realizar la fotosíntesis y a absorber nutrientes a través de las raíces por sí sola.

3 – El sustrato que fabriquemos para hortalizas no necesita de fibra de coco, perlita o cualquier otro material que se le suele añadir a la mezcla, es un gasto innecesario y contaminante. Para evitar la acumulación de agua, en Canarias podemos encontrar arena o moler picón. No debemos mezclar nunca con arena de playa porque contiene sal, pero sí podemos usar la de los fondos de los barrancos. Antes de realizar la mezcla, se recomienda lavarla bien y limpiarla de restos vegetales e impurezas. Una vez preparado nuestro limpio y perfecto sustrato, ya podemos rellenar las bandejas de los semilleros, pero no podremos hacer esto sin antes haberlas limpiado y desinfectado.

Si queremos lograr un 100 % de éxito en la germinación y primeras semanas de vida, hay que preparar muy bien el lugar en donde esto va a ocurrir.

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