por Gianfranco Costa, majorero de adopción

El artículo 43 de la Constitución española de 1978 empieza estableciendo que:

1. Se reconoce el derecho a la protección de la salud. 2. Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. La ley establecerá los derechos y deberes de todos al respecto.

Evidentemente, se trata de un derecho fundamental que, con respecto a los vecinos de Fuerteventura, no se cumple. Vamos a ver por qué.

La Ley 11/1994, de Ordenación Sanitaria de Canarias, nos explica que el Servicio Canario de la Salud se organiza territorialmente en demarcaciones denominadas Áreas de Salud, órganos descentralizados encargados de asumir la responsabilidad de las actuaciones sanitarias en el ámbito territorial. Las líneas que siguen son un pequeño resumen de los acontecimientos más importantes relacionados con nuestra Área de Salud en los últimos meses.

En el mes de julio del año pasado se nombra directora a doña Laura María Cabrera Hernández, diplomada universitaria en Enfermería (DUE) y que realizó su tesis doctoral en la Universidad de Alicante: Web 2.0: Wikipedia como fuente de información sobre las ciencias de la alimentación y de la nutrición. En este momento no me interesa subrayar que fue candidata en las listas electorales del PSOE en 2007, ni que fue concejala por el mismo partido en el Ayuntamiento de Antigua en 2005, ni que estamos hablando de la señora esposa del actual ilustrísimo vicepresidente del Cabildo de Fuerteventura, don Blas Acosta, obviamente del PSOE. Solo me interesa remarcar que desde entonces muchos dirigentes y personal sanitario del hospital de Fuerteventura han dimitido.

Probablemente las cosas no están relacionadas de ninguna manera entre ellas, solo quiero exponer la cronología de los acontecimientos del último año.

Por desgracia, estamos bastante acostumbrados a ver cómo los políticos se reparten el pastel entre ellos (bajo este punto de vista aquí, hoy en día, se vive como en la Sicilia de los años 50). Pero en este caso todo lo sucedido perjudica el nivel de servicios que nosotros, los vecinos, recibimos de la sanidad pública.

En lo bueno y en lo malo, parece que todo se mueve alrededor del PSOE en lo que se refiere al tema de la sanidad. En el equipo directivo del hospital majorero empezó dimitiendo la exconcejal (socialista) del ayuntamiento de Puerto del Rosario, doña Esther González, directora de enfermería. Al día siguiente, otros 23 supervisores del centro sanitario hicieron lo mismo.

En su carta de dimisión, en los primeros puntos, ella se refiere precisamente a esos juegos del poder institucional:

“… nos consideramos profesionales de enfermería, ajenos a rencillas y vaivenes políticos, siendo nuestro principal cometido el asegurar unos cuidados enfermeros de calidad y excelencia hacia los usuarios. En los últimos meses hemos asistido a una paulatina pérdida de nuestra autonomía profesional por parte de la Dirección de Gestión de esta Gerencia y por manipulaciones externas de carácter puramente político y partidista… no recordamos sentirnos tan excluidos del equipo directivo de esta Gerencia…”.

Unos meses antes había dimitido la anterior gerente, doña Carmina Wanden-Berghe Lozano, nombrada por ser experta en gestión sanitaria. El Gobierno de Canarias la reemplazó por don José Luis Rodríguez Cubas, señor conocido por una de sus frases más notables: “el actual decreto de enfermería es una mala traducción de una buena idea” (Mi Pueblo – Fuerteventura, n. 54, abril-mayo 2016).

Terminando el mes de julio, también dimitió la única oncóloga con la que contaba el centro.

Finalmente (por lo menos hasta el cierre de esta edición), el pasado día 2 de agosto renunció también el jefe del Servicio de Urgencias del hospital de Fuerteventura, Don Luis Domínguez. Los motivos: relacionados a los anteriores “abandonos”. Y parece que también tuvo algo que ver la forma en la que se contrató el personal que atiende la nueva ambulancia medicalizada de Morro Jable, adscrita a Atención Primaria, en lugar de a Atención Especializada como pasa en Puerto de Rosario, lo que conlleva un procedimiento distinto de contratación (y quizás también requisitos diferentes).

A pesar de todos estos “juegos de tronos de periferia” y de que los partidos de gobierno controlan también, más o menos directamente, gran parte de la sanidad privada en Canarias, parece dudoso su interés real en gestionar de manera eficiente la pública. A pesar de que un oncólogo no puede trabajar en solitario atendiendo a decenas de pacientes cada día, sin nadie que le reemplace en caso de necesidad; a pesar de que las decisiones se toman mejor escuchando primero a todas las partes interesadas; a pesar de todo esto, los vecinos tenemos derechos constitucionales que los cargos públicos elegidos tienen que garantizar. Para eso sirven.

Sin embargo, más allá de sus obligaciones, siguen sacándose fotos de inauguraciones con sonrisas falsas, como la de Judas. Mientras tanto, hay pacientes que tienen que desplazarse a las islas capitalinas para ser atendidos, e incluso algunos mueren esperando a que los atiendan.

A esos mismos políticos se les llena la boca continuamente con definiciones retóricas como “lugar turístico selecto”, mientras que residentes y turistas se juegan sus vidas a diario, esperando ambulancias que no existen o que tienen que llegar desde el quinto pino. Y siguen diseñando y financiando autopistas feísimas para que, por fin, se pueda llegar rápidamente… ¡ a un hospital vacío !

La política tiene que recuperar su sentido original: una conducta ética para gestionar recursos públicos en el nombre y en el interés de los vecinos, y no en su contra. Ya basta de estas pequeñas miserias morales de muy, muy bajo nivel.

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