Hoy hacemos entrega del primer informe sobre este espléndido monumento natural ubicado en el norte de Fuerteventura. Es parte de un trabajo que consta de tres entregas que iremos publicando en los días sucesivos. La primera de ellas, la que leerán a continuación, habla de su ubicación dentro del municipio de La Oliva y nos brinda una descripción de su paisaje, su flora y fauna, y de cómo ha sido modificado su entorno por la acción del hombre en los últimos tiempos. En la segunda entrega podrán leer sobre los asentamientos aborígenes, sus podomorfos y sus yacimientos arqueológicos de Tisajoyre y Tejate; si bien este último está fuera de los límites del monumento natural, se considera parte del mismo yacimiento. Y en la tercera y última entrega tendrán las descripciones de las múltiples cuevas habitadas por los majos durante siglos. También les contaremos cómo un agricultor de La Oliva, en la década de 1950, encontró aquí la estatuilla de madera conocida como la virgen de la Aldeíta y cómo también algunos vecinos se escondían en dichas cuevas para jugar a las barajas en los tiempos del franquismo. Todo esto y más hace del lugar un sitio único que todavía tiene muchísimo por revelarnos. Por favor, cuidémoslo.

Malpais de la Arena
El cráter

Textos y fotos: Max Ferrando.

En el norte de la isla de Fuerteventura, en el triángulo que forman los municipios de La Oliva, Villaverde y Lajares, con una superficie de 870.8 hectáreas, se encuentra el Monumento Natural del Malpaís de la Arena.

De fácil acceso por medio de varias vías secundarias, pistas y senderos que parten desde las dos carreteras principales que pasan por el municipio de La Oliva, la carretera que va desde el pueblo que lleva el mismo nombre hasta El Cotillo (FV-10) y la que va hasta Corralejo (FV-101). A medida que el visitante va acercándose el panorama se vuelve más cautivador, el cono negro del antiguo volcán y las tonalidades color pastel y verde pálido contrastan con el azul profundo del cielo majorero.

Malpais de la Arena
Vista de la montaña de Tindaya.
Malpais de la Arena
Islote de Lobos, al fondo, la isla de Lanzarote.

El paisaje

En el Monumento Natural del Malpaís de la Arena encontramos distintos paisajes: el malpaís en sí está formado por lavas muy fluidas llamadas pahoehoe; estas, al enfriarse, presentan una costra lisa con una corteza continua y porosa, donde se pueden notar “dibujos” superficiales debido a que la costra, todavía no solidificada, fue arrastrada por la lava líquida que siguió fluyendo bajo la superficie. Los gases que se desprendieron de la parte fluida de la colada pudieron perforar la corteza, formando un pequeño cono llamado hornito. En los jameos es donde se encuentran formas de vida mayormente endémicas.

Malpais de la Arena
El malpaís
Malpais de la Arena
Lanzarote desde la Montaña de la Arena.

Las colinas de arena están constituidas por materiales sedimentarios de origen eólico pertenecientes al Holoceno. Algunos de estos cúmulos de materiales están presentes en la parte oeste, fuera del territorio del monumento natural; parecería que las lavas se alojaron sobre estos depósitos, quedando el islote como una “mancha” aislada tras la bifurcación de la colada magmática.

El edificio volcánico está constituido por el cono piroclástico, bombas y escorias; se puede decir que todo se encuentra en buen estado de conservación, aparte de la ladera meridional, donde se puede ver la cicatriz dejada por las actividades extractivas de tiempos pasados. En la cumbre el panorama es espectacular y desde allí se pueden admirar las dunas de Corralejo, el islote de Lobos, la isla de Lanzarote, El Cotillo y sobre todo la sagrada montaña de Tindaya, tan vapuleada en los últimos tiempos.

Por último no hay que olvidar el llamado malpaís antropizado: son aquellas zonas que han sido modificadas para levantar viviendas de autoconstrucción y corrales. La vegetación es introducida (jardineras de las casas). El estado de conservación, obviamente, no es muy bueno.

Malpais de la Arena
Tindaya desde la montaña de la Arena.
malpais de la arena
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Para todos los que les guste pasar un buen rato sumergidos en un ambiente natural, hay un sendero de siete Kilómetros que se puede recorrer en unas tres horas aproximadamente y que les ofrecerá unos panoramas inolvidables. En este enlace encontrarán la ruta con las especificaciones.

La flora y la fauna

Este volcán es el más jóven de la isla y se formó aproximadamente hace unos 10 000 años; se compone básicamente de lavas de tipo escoriáceo, típicas de una actividad altamente efusiva. Debido a la corta edad de este complejo volcánico las vegetaciones presentes son escasas y es entre las grietas y los parches de sedimento donde se encuentran especies típicas como tabaibas, aulagas, espinos, verodes y tasaigos y especies más raras como la Caralluma burchardii y el tájame (Rutheopsis herbanica); también se encuentran en abundancia los líquenes, sobre todo los géneros Roccella y Ramalina. Particular atención se brinda a la existencia de la rara especie Caralluma burchardii, que se encuentra protegida por la normativa autonómica.

Caralluma Burchardii
Caralluma Burchardii con sus singulares frutos.
Tabaiba
Tabaiba
Espino
Espino
Espino, primer plano.
Verode

Por lo que concierne a la Roccella canariensis, comúnmente llamada orchilla, es conocido que desde tiempos antiguos se usaba para producir el color púrpura.

La importancia de la orchilla en las islas Canarias era tal que llegaron a conocerse como las Islas Purpúreas. Esto fue gracias a Jean de Béthencourt, caballero normando responsable de la conquista de Lanzarote, Fuerteventura y El Hierro, quien vendía la orchilla en Florencia haciendo de esta un negocio muy rentable. Desde los romanos hasta los genoveses, que usaban el tinte para sus telas, visitaron las famosas islas Afortunadas para aprovechar de la orchilla. De hecho la isla de Lanzarote debe su nombre al capitán genovés Lanzarotto Malocello. (*)

Orchilla
Orchilla

Las aves que se encuentran en el Monumento Natural del Malpaís de la Arena son principalmente poblaciones de tarabillas, camineros y alcaudones. Ocasionalmente se puede encontrar la pardela cenicienta, ya que es una espacie migratoria; no faltan el guirre y el halcón tagarote. Cabe señalar que en la zona conocida como majada de la Lengua se encuentran unas instalaciones pertenecientes al Cabildo majorero, en las que se desarrollan trabajos de recuperación de la hubara y del guirre o alimoche canario. Otras aves que se pueden encontrar son el corredor sahariano, la ortega y el vencejo pálido. En este enlace pueden encontrar mas información acerca de las “Aves de Fuerteventura”.

También se han encontrado restos fósiles de Puffinus olsoni, un tipo de pardela ya extinguida.

Entre los reptiles encontramos el lagarto atlántico, la lisa majorera y el perenquén majorero. No es raro encontrar el erizo moruno, la rata campestre, la ardilla moruna o el conejo. Con un poco más de suerte se podrán admirar especímenes menos comunes como la musaraña Canaria (Crocidura canariensis) o el murciélago de borde claro (Pipistrellus kuhli).

Lagarto atlántico

Los impactos ambientales

Varios son los daños sufridos a través de los siglos (sobre todo en los últimos) por parte de nuestra montaña y sus alrededores.

Sobre el territorio se encuentran muros hechos con material propio del lugar, que se levantaron para encerrar ganados, delimitar propiedades y parcelas en que se cultivaban legumbres y otros vegetales de primera necesidad, siendo una agricultura tradicional de subsistencia. Cierto es que se ha alterando así el aspecto paisajístico, aunque con el pasar del tiempo las rocas se han recubierto de líquenes integrándolas en el ambiente circundante, y en la actualidad representan sin duda un testimonio histórico-cultural de la isla majorera.

Un impacto mayor lo tuvo sin duda la extracción de picón, que dejó una cicatriz en la ladera meridional del volcán. Las labores de extracción fueron abandonadas hace muchos años, pero siguen siendo evidentes los daños provocados: se ha destruido una buena parte del cono piroclástico con la consecuente deformacion del perfil, además de ver los restos abandonados de estructuras y residuos varios.

Cicatriz dejada por la extracción de picón.

 En la parte conocida como Coto de los Vecinos se encuentra un campo de adiestramiento de perros de caza que genera un fuerte impacto, que se manifiesta con el deterioro de yacimientos arqueológicos en diferentes cuevas, así como generación de residuos, principalmente cartuchos de plomo. También la ganadería afecta a algunos sitios donde hay presentes restos cerámicos.

En las zonas noroccidental y meridional se encuentran líneas de postes con cableados, que afectan primariamente a la población avifaunística y a la estética de estos espléndidos parajes.

No olvidemos también que personas sin conciencia se aprovechan de algunas pistas para dejar tirado todo tipo de basura, desde escombros de construcción hasta restos orgánicos. Es por medio de artículos como este que intentamos “concientizarlos”.

En el Monumento Natural del Malpaís de la Arena podemos admirar unos paisajes estéticos, científicos, geológicos y arqueológicos que son propios, por no decir únicos, de Fuerteventura. La conservación de estos paraísos no puede ser delegada únicamente a las autoridades correspondientes, es de suma importancia la acción directa de todos los ciudadanos. No se limiten solamente a no tirar basura: seguramente encontrarán colillas, cartuchos, latas y demás tirados por unos irresponsables; no las dejen allí, por favor.

 En la segunda entrega de este artículo trataremos de los aspectos arqueológicos referentes a los asentamientos aborígenes de Tisajoyre y Tejate, y de las numerosas cuevas existentes dentro del Monumento Natural del Malpaís de la Arena.

Nota:

(*) Fueron los fenicios los que aparentemente elaboraron la fórmula para obtener el preciado tinte a partir de esta planta. Su preparación es bastante larga y compleja: después de haber secado el líquen se mezcla con orina, por su contenido en amoniaco, y también con cal; se remueve la mezcla cada par de horas durante tres días y, tapando el recipiente, se formará una pasta que adquirirá un color purpúreo y completará sus tonalidades a las ocho jornadas.

En el siglo XVIII llegó a ser el tercer producto de exportación del archipiélago, lo que casi llevó los líquenes a la extinción. Es importante precisar que fue prohibida la recolección con cuchillos, porque estos dejan la roca limpia, impidiendo a la orchilla crecer nuevamente. Se tiene que usar una especie de peine con púas de madera, que permiten coger solamente las ramitas que surgen de la costra que se forma sobre la roca.

Fuentes:

  • Normas de conservación; Monumento Natural del Malpaís de la Arena, documento informativo, Gobierno de Canarias, Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial, Dirección General de Ordenación del Territorio.
  • “El enterramiento canario prehispanico”, Maria Carmen del Arco
  • http://www.comitatomalocello.it/

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