Hoy hacemos entrega del segundo informe sobre este espléndido monumento natural ubicado en el norte de Fuerteventura. Es parte de un trabajo que consta de tres entregas. La primera fue publicada en abril ( El Monumento Natural del Malpaís de la Arena ) y habla de su ubicación dentro del municipio de La Oliva y nos brinda una descripción de su paisaje, su flora y fauna, y de cómo ha sido modificado su entorno por la acción del hombre en los últimos tiempos. En la segunda entrega, de la que nos ocupamos más abajo, podrán leer sobre los asentamientos aborígenes, sus podomorfos y sus yacimientos arqueológicos de Tisajoyre y Tejate; si bien este último está fuera de los límites del monumento natural, se considera parte del mismo yacimiento. Y en la tercera y última entrega tendrán las descripciones de las múltiples cuevas habitadas por los majos durante siglos. También les contaremos cómo un agricultor de La Oliva, en la década de 1950, encontró aquí la estatuilla de madera conocida como la virgen de la Aldeíta, y cómo también algunos vecinos se escondían en dichas cuevas para jugar a las barajas en los tiempos del franquismo. Todo esto y más hace del lugar un sitio único que todavía tiene muchísimo por revelarnos. Por favor, cuidémoslo.

Los aborígenes en el malpaís de la Arena II

por Max Ferrando

La razón de la ocupación aborigen de este territorio reside en el hecho de que ofrece de forma natural varias cavidades y cuevas en las cuales refugiarse, además de ser un lugar donde se pudieron llevar a cabo distintas actividades, entre ellas cuidar ganado, ya que entre el malpaís se conserva el pasto con más facilidad que en otros sitios.

Entre las prácticas culturales se encuentra el enterramiento de los muertos, normalmente en estructuras tumulares (1) al lado de los enclaves, obteniéndose de esta manera cercanía con los antepasados y cierto mimetismo. Algunos yacimientos nos indican con su complejidad arquitectónica que se les dio un uso continuado, en particular los yacimientos de Tisajoyre y de Tejate. Este último se encuentra fuera de los límites del monumento, considerándose de todas formas parte de la misma unidad arqueológica.

En todo el territorio del Monumento Nacional del Malpaís de la Arena están presentes, además de las cavidades naturales habitacionales, un conjunto de yacimientos arqueológicos que podemos describir así: asentamiento de Tisajoyre, yacimiento rupestre de Tisajoyre, asentamiento de Tejate y las laderas de Tejate.

El asentamiento de Tisajoyre

Juan Bethencourt Alfonso (Historia del Pueblo Guanche T. I. 1991:358), describe “Bisajóire” como una región en el reino de Guize, en La Oliva, cita “Tisajóira” como caserío en La Oliva y “Tisajoyre” como malpaís de………………… (T. I. 1991: 365).

Se encuentra en el noroeste del malpaís de la Arena y se puede acceder a él desde la carretera que va de La Oliva a Lajares, que lastimosamente lo atraviesa, afectando así a su conservación.

Tisajoyre se estima como un poblado de carácter permanente, considerando que cuenta con numerosas estructuras y construcciones, además de varias cuevas con buenas condiciones de habitabilidad en su interior, debido a las dimensiones y a la entrada de luz. En el exterior de algunas de las cavidades se nota un acondicionamiento en la parte interior de la entrada hecho con peldaños de piedras, muchos rodeados de una pared de rocas en seco. Muy cerca se encuentran más construcciones de piedra de planta circular de unos 3 a 4 metros, adosadas unas a las otras igual que las hojas de un trébol. Las paredes tienen la tendencia a ser curvas ya que el techo de bóveda necesita un acercamiento de las hileras. Estas construcciones están agrupadas y se puede acceder a ellas desde una puerta con dintel que lleva a un recinto común, desde el cual se entra a cada habitáculo. Los mismos criterios se encontraron en diferentes poblados como La Atalayita, El Saladillo o la degollada de las Bobias, en Jandía.

Saliendo del anterior yacimiento [Coto del Coronel] volvemos a localizar nuevos túmulos de majos o maxos y restos de construcciones de primitivas viviendas en donde llaman Tisajoyre, sin que en ellos descubriéramos nada de interés dado el estado de profanación que presentan. Patellas (2) muy rodadas y trozos cerámicos muy fraccionados se aprecian junto a todas estas ruinas”. (Borrador de Sebastián Jiménez Sánchez, Memorias de las Excavaciones Arqueológicas en la isla de Fuerteventura, del Plan Nacional de 1946, pág. 240).

Diseminados por todo el asentamiento y con mayor concentración en la parte central se encuentran los túmulos funerarios; estos se presentan como cúmulos de piedras habitualmente de forma troncocónica, aunque se encontraron algunos con base cuadrada, circular u oval, que acaban con dos piedras hincadas. (Arco Aguilar, M. C. Del. 1976. El enterramiento canario prehispánico. Anuario de Estudios Atlánticos, nº 22, Pág. 102).

Al norte del volcán se encuentra el área de contacto entre el malpaís y el suelo calcáreo del antiguo litoral de Fuerteventura, donde se halla una construcción elipsoidal de 15 por 17 metros. Edificada sobre dos hileras, tiene la base apelmazada de forma cóncava, de manera que sirviese de laguna artificial, con una zona de entrada al noreste, en la base de una pequeña colina, de manera que pudiese recoger el agua pluvial proveniente de la loma. Esta función de mareta se encuentra también en Lomo de la Cueva y Totairo, en el municipio de Pájara.

En una de las cavidades naturales se encontraron 87 cuentas trabajadas de diferentes materiales como huesos, conchas y piedras, pulidas y perforadas. La mayoría son de concha de conus y presentan formas cuadradas, rectangulares, circulares, cónicas, troncocónicas y bitroncocónicas además de cilíndricas, esféricas y trapezoidales. Estas cuentas se relacionan con collares y tobilleras usadas para producir efectos musicales. (Siemens Hernández, L. , 1969, Instrumentos de sonido entre los habitantes prehispánicos de las islas Canarias, Anuario Estudios Atlánticos nº 15, Madrid. págs. 355-366).

El yacimiento rupestre de Tisajoyre

Particular atención merece el yacimiento rupestre de Tisajoyre, que se sitúa al noreste del asentamiento, a escasos dos metros de una estructura habitacional. Se compone de dos paneles sobre una superficie plana de lava pahoehoe divididos por una grieta. En el panel uno están presentes cinco podomorfos, mientras que en el panel dos hay tres. Muy cerca es probable que exista otro (panel tres) pero todavía no se ha podido confirmar a causa de la difícil localización, debido mayormente a las condiciones de las piedras, con muchas rugosidades y líquenes, y al fuerte grado de insolación diaria. La observación es tan reducida que se puede percibir más fácilmente durante la noche y usando una fuente de luz artificial rasante.

Según la medición astronómica realizada por Juan A. Belmonte (Perera Betancort, et al. 1996) la puesta del Sol en el solsticio de verano y de la luna nueva en el solsticio de invierno, se sucede en el rango de los siguientes acimutes:

Panel 1 con dirección general A = W 35 N, i. e. [PLPM (+)]

Panel 2 presenta una dirección general A = W 21 N, i. e. [P L P m (+)]

Desde el panel tres es posible observar la montaña de Tindaya a A = W 615 (Ocaso del Asterismo de la Cruz del Sur en ~ 500 d. e. sobre Tindaya).

Además, Tisajoyre está alineado con las estructuras circulares de piedras de Tejate y de Esquinzo, aunque no sean visibles entre sí.

El yacimiento ha sido declarado Bien de Interés Cultural por la Ley de Patrimonio Histórico 4/99 del 15 de marzo (3), pero sin embargo todavía no están establecidos los límites de tal protección, ya que el Cabildo Insular de Fuerteventura debe iniciar expediente de delimitación para este bien.

El asentamiento de Tejate

Se encuentra fuera de los límites del Monumento Natural del Malpaís de la Arena, al sureste de Lajares en el límite del malpaís con la zona calcárea; la superficie es amplia y caracterizada por cavidades naturales y lava pahoehoe que en algunos tramos alcanza varias decenas de metros, las cuales se utilizaban como “pasarelas” entre algunas cavidades y unidades arquitectónicas para facilitar la movilidad.

Particularmente interesantes son las estructuras soliformes llamadas “efequenes” (4), que son características en Canarias. En el caso de Tejate los diferentes módulos habitacionales son posicionados muy cerca o adosados unos con otros, ofreciendo una vista homogénea del sitio pero dificultando la identificación de algunas unidades.

El poblado se extiende hasta el llamado Sol de Tejate, unas grandes estructuras en piedra con forma de sol formadas por dos círculos de forma ovalada, uno dentro de otro con hasta 62 rayos solares. Este lugar tiene las características de un efequén, donde se llevaban a cabo ceremonias y reuniones de carácter religioso.

En el área del asentamiento se encuentran varias cavidades naturales: al norte hay un jameo de metro y medio por tres desde el cual se accede a una cavidad larga. Arriba se encuentra un muro que hace que la cueva tenga dos entradas. Mas al sureste hay un tubo volcánico sobre el cual se encuentra un conjunto de siete jameos con entradas de hasta dos metros y medio de diámetro. Cabe señalar que entre las entradas tres y cuatro está posicionada una piedra mantenida en posición vertical por unos calzos (5), que alberga una cavidad donde se almacena agua de lluvia. Todavía al sur se encuentra otra cueva de unos cinco metros de largo y 1.60 de alto. En dirección a la montaña de la Arena abundan otras pequeñas cavidades con signos de haber sido utilizadas.

Aparte de las cuevas y cavidades hay varias construcciones, algunas mejor conservada que otras. Entre todas resalta una elipsoidal de 17 por 13 metros de diámetro que está al norte del asentamiento, con paredes de 1 metro fabricadas con doble hilera de piedras. Más al sureste hay otra edificación de 7 por 5 metros, construida con lajas de piedra lisa, que se encuentra en un estado muy deteriorado. Desde este punto se puede ver en el horizonte la sagrada montaña de Tindaya.

En el lado oeste del asentamiento, en una laja de pahoehoe, se encuentran dos grabados rupestres podomorfos, relacionados con los que hay en Tisayore y Tindaya.

En toda el área se ha encontrado material arqueológico, abundando los fragmentos cerámicos y los caparazones de lapas; está documentado por Elías Serra Ráfols (1945: 1 y 2) el hallazgo de tres vasijas de cerámica, unas de las cuales está decorada con una línea incisa paralela al borde, de la que surgen líneas verticales que se distribuyen de forma irregular y de largos variables; en su interior conserva “señales de una sustancia negruzca” (La Arqueología Canaria en 1944, Revista de Historia, 1945, Facultad de Filosofía y Letras de La Universidad de La Laguna). Posteriormente fueron adquiridas por el Museo Canario y la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Laguna.

Las laderas de Tejate

Las laderas de Tejate se encuentran al noreste del malpaís de La Arena, entre La Oliva y Lajares. El entorno arqueológico es particularmente interesante dada la cercanía del asentamento de Tejate, de corrales que se conservan muy bien y de cuevas como las de Los Corredores, la de La Burra y la de Coto de Los Vecinos. También se encuentran construcciones habitacionales de forma circular y amontonamientos de piedras, tal vez túmulos funerarios.

Según Sebastián Jiménez Sánchez (Caja 79, Carpeta 19, pág. 234) se trata de un conjunto de viviendas. Un primer núcleo está formado por una vivienda elipsoidal que en la entrada conserva una piedra de grandes dimensiones, que posee “dos ranuras o canelones” de 55 cm de largo por 50 de ancho. Muy cerca se encuentra el segundo núcleo habitacional, formado por varios grupos de casas de plantas circulares y elipsoidales, con paredes que alcanzan los 80 cm de alto y 70 cm de ancho.

En las inmediaciones se sitúan algunos círculos pétreos de 10, 12 y 20 metros de diámetro, con una altura entre el medio metro y los 80 cm y un grueso variable similar; y “una fuerte piedra votiva de material no lávico” (cita 1945) de un metro de alto, 60 cm de ancho en una de sus caras y medio metro de ancho en la otra, conteniendo a su vez “cinco canalones” (pág. 239), de 90 cm de largo por 20-30 cm de ancho, y estando las ranuras orientadas al suroeste. A cuatro metros de distancia hay vestigios de una construcción circular de 60 cm de ancho que por su disposición “parécenos cercaba al dicho obelisco religioso” (Pág. 239).

En todo el entorno se conservan todavía nateros e higueras con sus muros de protección, que forman parte del patrimonio cultural y etnográfico de la isla.

 

Notas:

  1. Montecillo artificial con que en algunos pueblos antiguos era costumbre cubrir una sepultura.
  2. Conocidas vulgarmente como “lapas”.
  3. Extracto de la Ley 4/1999, de 15 de marzo, de Patrimonio Histórico de Canarias.

    Artículo 62. Bienes arqueológicos de interés cultural.

    1. Los yacimientos arqueológicos más importantes de Canarias se declararán bienes de interés cultural.

    2. Quedan declarados bienes de interés cultural:

    a) Con la categoría de Zona Arqueológica: Todos los sitios, lugares, cuevas, abrigos o soportes que contengan manifestaciones rupestres, los cuales deberán delimitarse con arreglo a lo dispuesto en el artículo 26 de esta Ley.

    b) Con la categoría de Bien Mueble: Todas las momias, fardos y mortajas funerarias pertenecientes a las poblaciones prehispánicas de las islas Canarias, cualesquiera que sean su actual ubicación y estado de conservación; así como todas las colecciones de cerámicas, incluidos ídolos y pintaderas, existentes en Canarias, y los utensilios líticos, objetos de piel y madera o hueso, malacológicos, los pecios y aquellos otros fabricados en materia vegetal.

    3. Los yacimientos declarados Zona Arqueológica deberán ser protegidos de la degradación y, de ser posible, acondicionados para la visita pública a través de su conversión en Parque Arqueológico o cualquier otra figura de protección.

    La Administración Pública de la Comunidad Autónoma, en colaboración con las demás Administraciones Públicas y Cuerpos de Seguridad del Estado, tomará las medidas oportunas para impedir el saqueo de los yacimientos arqueológicos y el coleccionismo privado.

    (4) Templos construidos en piedra por los antiguos habitantes de Fuerteventura y Lanzarote.

    (5) Soportes de piedra.

Fuente: Normas de conservación; Monumento Natural del Malpaís de la Arena, documento informativo, Gobierno de Canarias, Consejería de Medio Ambiente y Ordenación Territorial, Dirección General de Ordenación del Territorio.

Los aborígenes en el malpaís de la Arena

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