perdiz moruna
perdiz moruna

La perdiz moruna

Por Leila Umpiérrez Flores, licenciada en Biología Animal y Ambiental. leydelei@hotmail.com

La perdiz moruna (Alectoris barbara) es una especie cinegética que probablemente se introdujo a conciencia en el archipiélago con este fin. Aunque no hay datos para todas las islas, el hecho que hace pensar que fueron introducidas por el hombre es que a principios del siglo XIX se mencionan sólo en Gran Canaria (posiblemente confundida con otra especie, la perdiz roja o Alectoris rufa), en Tenerife, La Gomera y El Hierro; incluso hay documentación referida a La Gomera que prueba que fueron traídas junto a otros animales en el siglo XV por Sancho de Herrera, (hijo de Diego de Herrera, que fue el señor territorial de las Islas Canarias, de quien Sancho heredó los señoríos de Lanzarote y Fuerteventura).

En el caso de Fuerteventura las perdices fueron introducidas a mediados del siglo XX, cuando comienzan a detectarse por la zona centro y sur (citada por Hooker en 1958 en el Barranco de La Peña, sin existir menciones antes de esta fecha). La población ha ido poco a poco creciendo y extendiéndose por toda la isla, posiblemente ayudada por sueltas posteriores. Hoy en día, junto con La Gomera, es el sitio en donde mayor número de perdices hay del archipiélago. Es difícil el cálculo del número de individuos, ya que el tamaño de su población varía a lo largo del año, dependiendo de las vedas de caza, de las lluvias, de la liberación de nuevos efectivos…

La población Canaria de perdiz moruna queda incluida dentro de la subespecie A.b.koenigi, que es la misma que habita la zona del noreste de Marruecos; de ahí lo de perdiz “moruna”, aunque popularmente se la conoce como perdiz o alperdiz.

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Pareja de perdiz moruna

Se trata de un ave esteparia, “prima lejana” de las gallinas, que ocupa ambientes áridos y pedregosos, llanuras, cultivos, pequeños matorrales, incluso se pueden observar cerca de la costa. Es de mediano tamaño y de aspecto rechoncho: tiene unos 33 cm de longitud y unos 46 cm de envergadura. Predominan en ella los colores grises y parduscos, con la frente, píleo y nuca de color marrón oscuro, como si de una cabellera se tratara. El pico es rojo, al igual que el anillo ocular y las patas. Del ojo le nace una línea gris que conecta con el cuello, donde muestra desde la garganta un collar pardo rojizo moteado de blanco. En los laterales tiene listas blancas, grises y marrones. Ambos sexos son iguales, solo se distingue a los machos por los espolones que son más grandes.

Es una especie monógama y la puesta de huevos, que es anual, suele ser de entre 9 y 14 unidades, aunque se han llegado a encontrar nidos con hasta 25 huevos (resultantes de dos hembras). La época de nidificación depende mucho de las lluvias anuales, pero suele comenzar en marzo, periodo en el que se oye a los machos cantando como reclamo para las hembras. Los incubación dura unos 25 días y los pollos son nidífugos, es decir, abandonan el nido al poquito de nacer. Ambos progenitores los cuidan por igual hasta su completo desarrollo, formando grupos familiares que a partir de agosto pueden unirse a otros núcleos, creando bandos de más de 50 individuos.

Se alimentan principalmente de semillas y frutos (les encantan los tunos y los higos), además de brotes de plantas, gramíneas como cebada, trigo o avena. Los jóvenes complementan su dieta con insectos, como saltamontes, y otros invertebrados.

Tiene un comportamiento un tanto huidizo y desconfiado y, desde que se siente amenazada, escapa volando pero sin alcanzar mucha altura y con desplazamientos cortos. Se mueve principalmente por el suelo, como si prefiriera correr que volar, tal vez como consecuencia de su persecución en tiempo de cacería, ya que así pasan desapercibidas.

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Familia de perdiz moruna

Sus principales amenazas son los mamíferos introducidos asilvestrados, como gatos y ratas, que se comen sus pollos y huevos, así como las intoxicaciones por el uso de insecticidas y herbicidas en los cultivos. Otro de los problemas que pueden tener son las enfermedades contagiadas por otras perdices liberadas sin control. Y se han observado algunos individuos muertos por colisiones contra tendidos eléctricos y postes de teléfono.

Siempre ha existido cierto conflicto con la cacería. Es difícil, para los que nos gustan los animales y el medio ambiente, entender un deporte como la caza. Sin embargo, desde mi punto de vista, creo que no son cosas excluyentes. Se trata de una actividad respetable y sostenible, siempre que se haga de manera controlada y dentro de los periodos establecidos, respetando el resto de especies y el medio. Además, es cultura y tradición de nuestro pueblo ya que en otros tiempos era un medio de supervivencia. Más sabiendo que tanto perdices como conejos fueron introducidos para ser cazados y las presas obtenidas son para su consumo y no sacrificadas por el simple hecho de matar, como ocurre con la caza de otros animales como elefantes, leones, rinocerontes…actos que veo despreciables y de una falta de conciencia injustificables.

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