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Setos para cultivos

Por María Martín Francisco. Ingeniera Técnica Agrícola, especialista en hortofruticultura y jardinería agroecológica

La importancia de los setos en los cultivos

Al intervenir los seres humanos en la naturaleza para crear zonas de cultivos, hemos ido destruyendo sectores de matorral y de arboleda, provocando con ello el cambio del paisaje, la desprotección del suelo ante la erosión y la desviación de la fauna local (aves, insectos, etc.) hacia otras zonas donde poder vivir. Los árboles y matorrales son elementos importantes en los agrosistemas, tanto hortícolas como frutales. Realizan funciones fundamentales:
– Ayudan al control de plagas y enfermedades.
– Crean cortavientos que protegen los cultivos y disminuyen la erosión del suelo.
– Forman refugios a fauna útil como pájaros, erizos, lagartos…
– Aportan restos de material vegetal, imprescindible para el compostaje.
– Aportan alimento y cama para animales.
– Protegen contra la desecación del suelo.
– Rescatan nutrientes de las capas profundas a través de sus raíces y los llevan a la superficie.
– Crean microclimas, captando la humedad producida por los cambios de temperatura entre el día y la noche.
– Controlan la población de plantas no deseadas al competir con ellas.
– Protegen contra la deriva de residuos de fitosanitarios de fincas vecinas o de plagas arrastradas por el viento.
– Se transforman en “comedores” para la fauna local y, dentro de ella, los insectos depredadores y parasitoides se alimentan de otros insectos, controlando así plagas y enfermedades.
– Aportan zonas de sombra disminuyendo así la evapotranspiración (tanto la del suelo como la de los cultivos).
– Favorecen la polinización. Producen sustancias aromáticas tanto repelentes como atrayentes de insectos.
– Delimitan parcelas, evitando así el uso de vallas o cemento.

La elección del seto

El momento ideal para iniciar un seto es antes de la implantación de nuestro cultivo;

La elección de las especies dependerá tanto de las condiciones de clima y suelo, como del objetivo que se desee, como por ejemplo:
– que sean plantas que no consuman mucha agua.
– que su sistema radicular no sea invasivo, o lo que es lo mismo que no compitan con las plantas de nuestro huerto.
– evitar aquellas que sean agresivas o dominantes como zarzas, cañas o piteras.
– evitar aquellas cuya capacidad de formar o diseminar semillas sea elevado.

– evitar las que no estén aclimatadas localmente o con hojas que tarden mucho en descomponerse.
– evitar las especies que crezcan muy rápido o que requieran un mantenimiento elevado (poda, limpieza de ramas secas, que dejen caer muchas hojas sobre el terreno…).
– evitar especies que florezcan en la misma temporada que nuestros cultivos, porque disminuirían la probabilidad de fecundación.

En líneas generales, podemos encontrar dos tipos de setos con distintas funciones y características: los herbáceos y los leñosos. Los setos leñosos se caracterizan por estar formados por plantas que tienen tallos y ramas lignificadas formando leño. Diversas especies se utilizan para este tipo, como las que pertenecen a las siguientes familias:
– familias de diversas coníferas, como cipreses, pinos, sabinas, cedros, etc.
– familia de las moráceas como la higuera, el moral, ficus, laurácea como el laurel, las leguminosas como acacias, tagasastes, falsa acacia, algarrobo, anacardiácea como el turbinto, el falso pimentero, las tamaricácea como el tarajal, litrácea, como el granado, etc.

Normalmente la distribución de las especies elegidas para formar este tipo de seto leñoso es colocar las de mayor porte o altura en los bordes de las parcelas en primera línea, dejando para la segunda línea las de porte más bajo. El ancho de los setos tiene que contemplar la forma de la especie elegida y dejar un margen hasta el cultivo de como mínimo de 2 o 3 metros. En parcelas de grandes dimensiones también se pueden plantar franjas que atraviesen longitudinalmente el terreno. En cuanto a los setos herbáceos, están formados por plantas de escasa o nula lignificación, dependiendo de las dimensiones de la parcela. Pero de la descripción de ellos nos ocuparemos en la próxima edición.

Fuentes: –Manual del herborista, L. Bremness, Ed. Raíces, 1988. –El jardín orgánico, R. Bird. —Manejo ecológico del suelo, A. Primavesi, Ed. “Librería el Ateneo”. –El huerto familiar ecológico, M. Bueno, Integral. http://www.magrama.gob.es/es/ministerio/servicios/ publicaciones/Funcionalidad_de_los_Setos_tcm7-187419.pdf

Setos en jardines y huertos (segunda entrega)

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