del semillero al huerto

Por María Martín Francisco. Ingeniera Técnica Agrícola, especialista en hortofruticultura y jardinería agroecológica

Del semillero al huerto

El paso de las plantas, tanto las germinadas en nuestro semillero como las compradas en un vivero, se realizará cumpliendo una serie de recomendaciones que ayudarán a tener un huerto próspero y sano.

La primera recomendación hace referencia al tamaño de las plantitas que vamos a trasplantar.
Por regla general esperaremos a que tengan hojas verdaderas y además tendremos en cuenta las siguientes consideraciones:
– Para las plantas de hoja y las legumbres, que tengan entre 10 y 15 cm de altura.
– Para las de raíz, que tengan el grueso de un lápiz.
– Para las cucurbitáceas (calabaza, calabacín, melón, sandía, etc.) que tengan de 2 a 3 hojas verdaderas.
– Para las solanáceas (tomates, pimientos, berenjenas), entre 4 y 5 hojas verdaderas.
– Para puerros, cebollas, etc, que tengan entre 4 y 5 hojas.
Estas recomendaciones se deben tener en cuenta tambien a la hora de comprar plantones germinados en un vivero, puesto que de ello depende que prosperen o no en el huerto.

La segunda recomendación hace referencia a las condiciones climáticas e, indirectamente, a la hora más adecuada para el trasplante. Debemos elegir preferentemente días con poco viento y con nubes, y mejor las horas de la tarde que las de la mañana. Con esto evitamos añadir al estrés del trasplante la deshidratación que producen la insolación o el viento, y damos tiempo a la planta a que se aclimate a las nuevas condiciones en el transcurso de la tarde y la noche. Además recomiendo proteger con paja a las trasplantadas para que vayan adquiriendo fuerza y vigor.

Muchas veces ocurre que las plantas en semillero han alcanzado el momento óptimo de trasplante pero las condiciones climatológicas no son las idóneas. En este caso debemos pasarlas a macetas pequeñas, ya que el sistema radicular puede crecer demasiado en las bandejas de los semilleros y esto producirles un debilitamiento o la muerte. El trasplante se puede realizar a raíz desnuda o con cepellón. Esto quiere decir que podemos quitar el sustrato del semillero (raíz desnuda) o no quitarlo (con cepellón). En algunos casos se pueden cortar un poco las raíces u hojas si son muy largas, y en otros casos también podemos quitar algunas hojas si tiene más de las recomendadas anteriormente.

La profundidad de plantación debe ser, por regla general y para evitar riesgos de pudrición, a ras de cuello. Esto quiere decir que la enterraremos justo hasta donde nacen los tallos. Hay que evitar que la tierra esté demasiado mojada o demasiado seca, humedeciendo previamente el hueco donde vayamos a trasplantar, si es que esto sucede. La profundidad del hueco debe ser proporcional al largo de las raíces, evitando en lo posible que estas se doblen. Al tapar el agujero con la planta, no apretar demasiado la tierra pero tampoco dejarla demasiado suelta, las raíces tienen que quedar en contacto con la tierra pero no ahogadas.

Una vez terminado el trasplante, tenemos que regar lo suficiente pero atendiendo a la temperatura y al grado de humedad ambiental. Los riegos durante los primeros días tienen que hacerse con prudencia, ya que la planta ha pasado de vivir en un hueco pequeño de la bandeja de semillero o pequeña maceta, a una extensión mucho mayor que es el huerto. En cuanto al marco de plantación o distancia entre plantitas, es muy variado ya que depende del tipo que sea. Algunas no tendrán más de 15 cm de diámetro cuando sean adultas pero otras, como las berenjenas o las coles, necesitan un marco mucho mayor porque cuando crezcan ocuparán mucho espacio.

Para las tomateras, las habichuelas y las arvejas, se necesita añadir un espacio extra que ocuparán los entutorados. Un caso especial es el de las cucurbitáceas, cuyos largos tallos requieren una planificación especial debido a la gran superficie que necesitan ocupar a lo largo del suelo. Debemos también tener en cuenta el espacio que precisan las plantas acompañantes que hemos puesto previamente en el huerto como protección (caléndulas, tajetes, etc.), porque interfieren en el espacio de los cultivos y ellas también necesitan de un marco de plantación adecuado para su crecimiento.

Y, por último, no se puede olvidar que según el tipo de cultivo, hará falta un espacio mayor o menor de pasillo por el que podamos trabajar con facilidad y llegar a la totalidad de las plantas del huerto, e incluso en algunos casos tener accesos que posibiliten el ingreso de una carretilla.

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