Prototipo de carretera solar. Foto: blog.is-arquitectura.es
Prototipo de carretera solar. Foto: blog.is-arquitectura.es

Aunque de entrada parezca una locura irrealizable, lo cierto es que ya hay dos países con proyectos de este tipo que han dado mejor resultado de lo esperado. Holanda es uno de ellos y trabaja desde hace seis meses con un prototipo de carretera que de momento tiene 70 metros de longitud. Estados Unidos es el otro en donde hay una pareja de científicos, Scott y Julie Brusaw, que llevan una década adaptando módulos solares para que se puedan usar en carreteras y a la vez acumulen energía.

El proyecto Solar Roadways nació en un garajecon el objetivo de sustituir las carreteras convencionales por paneles fotovoltaicos, modificados para soportar el peso de coches y conseguir un agarre similar al del asfalto. Aparte están pensados para que en un futuro sirvan para cargar coches eléctricos, suministren electricidad a poblaciones cercanas, derritan el hielo de la carretera y demás. Es así como el proyecto puede llegar a ser rentable, ya que la construcción de esta cinta de energía de momento sale mucho más cara de lo que vale construir en asfalto, y es lo que argumentan los más críticos para desacreditar este trabajo.

La construcción de las carreteras solares se hace por medio de paneles de 30 por 30 cm, compuestos por tres capas diferentes: la primera transparente, rugosa y muy resistente; la segunda, la que contiene las células fotovoltáicas; y la última, la encargada de distribuir la energía excedente a la red eléctrica, además de alimentar los propios leds y calefactores de la capa superior. Como dijimos al principio, otra gran ventaja de estos sistemas sería la de conseguir cargar coches eléctricos, incluso en movimiento, por medio de células de inducción, que es lo que ya se hace en el 15 % de las carreteras de Corea del Sur de manera experimental. Trabajan mediante mecanismosinstalados muy cerca de las mismas que transmiten energía al paso de un autobús.

En cuanto al proyecto holandés, las farolas encargadas de la iluminación de la ruta ya funcionan con la propia energía generada por ella. Aparte trabajan con un polvo fotoluminiscente colocado en la calle, que conserva su brillo hasta diez horas después de que haya sido iluminado por el sol, consiguiendo de esta manera un efecto muy curioso de seguridad durante la noche. La idea de todos los expertos que trabajan en este campo es llegar a conseguir una carretera inteligente a la que, aparte de las prestaciones mencionadas anteriormente, se le vayan incorporando sensores y sistemas que transmitan al conductor informaciones útiles, como por ejemplo el estado del tiempo o las condiciones de circulación.

Fuente: www.elconfidencial.com- www.xataka.com

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