Gaviotas, garzas, espátulas, zarapitos, chorlitejos y demás aves costeras que habitan nuestro litoral

Por Leila Umpiérrez Flores, licenciada en Biología Animal y Ambiental. leydelei@hotmail.com

Continuando con el artículo anterior, donde me despedí mencionando algunas aves costeras, este mes quisiera daros una breve descripción de algunas de ellas para que al observarlas sean capaces de identificarlas fácilmente aquellos que aún no las conozcan.

Si vamos por zonas de bajíos costeros a mariscar, pescar o pasar el día cerca del mar como buenos isleños, hay un gran número de aves costeras con las que nos podemos encontrar, como las por todos conocidas gaviotas, en su mayoría gaviotas patiamarillas (“Gaviotas patiamarillas: las apariencias engañan.” El Librito majorero nº 26), llamadas así por el color amarillo intenso de sus patas; o los chorlitejos patinegros (“Chorlitejo Patinegro, siempre muy cerquita del agua“,  El Librito majorero nº 15), protagonistas del mes anterior. Pero además podemos tener la suerte de ver garzas reales (Ardea cinerea), aves de gran tamaño con patas y cuello largo, y pico ancho y grueso de color amarillo rojizo; destacan en su cabeza blanca unas plumas más largas y negras, y su cuerpo es de color grisáceo. No nidifican en la isla pero es frecuente verlas durante todo el año de manera solitaria en las costas.

Otra ave de gran tamaño que encontramos esporádicamente en nuestro litoral en sus pasos migratorios y que no debemos confundir con las garzas, es la espátula comun (Platalea leucorodia). De gran envergadura, color blanco, y largas patas negras, en época reproductora los machos tiene unas largas plumas en la nuca y en el cuello un collar de color amarillo. Pero lo característico es su pico, que le da el nombre, ya que es largo y negro, con la punta amarillosa y redondeada a modo de espátula que le sirve para rastrear los fondos de los charcos buscando alimento.

 

También es frecuente observar y oír al zarapito trinador (Numenius phaeopus), que es un limícola (*) de grandes dimensiones aunque no tanto como una garza. Es de color parduzco y moteado, con la barriga más blanca, patas algo cortas de color azulado, y tres franjas negras en la cabeza. Lo más distintivo de los zarapitos es su pico largo y curvo de color negruzco. El nombre de “trinador” lo recibe por su canto, que es un grito de alerta como un trino silbante.

Otro de los chorlitejos que encontramos en los bajíos son los chorlitejos grandes (Charadrius hiaticula), inconfundibles con los patinegros puesto que, a diferencia de aquellos, éstos tienen las patas naranjas y poseen un collar ancho, negro y completamente cerrado. Tienen una cabeza voluminosa (de ahí lo de “cabeza de chorlito”) con un anillo ocular amarillo y el pico naranja acabado en negro.

Y por último, para no saturaros con tanto “pajarraco”, una breve descripción de los más comunes de observar en zonas de playas de arena: los correlimos tridáctilos (Calidris alba), que van correteando velozmente en las arenas del intermareal, buscando las pequeñas presas que deja el oleaje. Es un ave de colores bastante claros, blancos y grises, con patitas y pico algo más oscuros, casi negros. Los adultos en época reproductora adquieren unos colores castaños en cabeza y plumas.

Si en las tardes nos apetece dar un paseo por la avenida marítima de Corralejo, podemos ver entre otras aves costeras a los vuelvepiedras comunes (Arenaria interpres), que es otro limícola de pequeño tamaño caracterizado por sus patas naranjas así como por un moteado del mismo color en la parte superior de las alas, que destaca sobre el parduzco de su cuerpo. Los machos en periodo nupcial posen colores más llamativos, destacando su cabeza blanca con estrías negras. Tienen un pico corto, negro y en cuña, que utilizan para voltear piedras en busca de alimento, como su nombre indica.

Aunque la mayoría son aves costeras de paso o invernantes, enriquecen la avifauna majorera, viéndose afectados también por el deterioro de nuestras costas, principalmente por el desarrollo turístico, que resulta en una disminución o desaparición de estos migratorios, ya que no encuentran aquí un lugar idóneo de descanso en su viaje al lugar de cría.

(*) Aves que se alimentan en el limo.

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