abubillas
abubillas, también conocida como Tabobo.

Preciosas pero apestosas: las Abubillas

Abubillas

A no ser porque el color naranja del pecho del macho es más intenso, es difícil identificar su sexo. Son muy bonitas pero tienen un problema… nunca limpian su nido y encima, si se ven en peligro, expulsan un líquido maloliente para defenderse. Uno de sus principales enemigos son los pesticidas de las plantaciones. En este número quisiera hablar sobre un ave muy llamativa que seguro muchos conocen. Y los que aún no han tenido el placer de observarla
la reconocerán muy fácilmente pues tiene unas características de aspecto, vuelo y canto inconfundibles. Se trata de la Abubilla (Upupa epops), más conocida en la tierra majorera como Tabobo. Y es que hasta su nombre científico siempre me ha resultado fácil y pegadizo.

Esta ave está presente en todo el archipiélago canario pero es más abundante en las islas orientales, especialmente en Fuerteventura. A pesar de ser un ave migratoria, aquí la encontramos todo el año como residente y, en épocas de migración, acoge invernantes europeos. Sin embargo, en invierno disminuye el número de ejemplares y se observa un aumento de los mismos a principios de primavera. Preferentemente la encontramos en hábitats abiertos y áridos, así como en zonas de cultivo o cercanas a núcleos urbanos. También es fácil observarla en zonas ajardinadas de complejos turísticos o campos de golf y, en menor medida, en claros boscosos de pinares y lugares de alta montaña de las islas occidentales. Sus zonas de residencia están condicionadas mayormente por la presencia de lugares idóneos de cría y, por supuesto, por la disponibilidad de recursos.

Como digo, su aspecto es inconfundible: mide unos 27 cm de altoy unos 45 cm de envergadura. Es de tonos ocres en su cuerpo, con listas negras y blancas en la mitad posterior del dorso. Lo más llamativo del tabobo es su cabeza, donde luce una cresta de color ocre con las puntas negras, que suele desplegar a modo de abanico al posarse. Tiene un pico oscuro, largo y curvo, y una cola negra con una línea blanca. No existe un marcado dimorfismo sexual pero los machos suelen tener el pecho de un anaranjado más intenso. Al volar muestra sus alas blancas y negras, que abre y cierra consiguiendo un vuelo ondulante, como si fuera dando saltos en el aire, por lo general no a mucha altura. Tiene un canto representativo (“up-pu-pu-pu”) que le da su nombre científico (Upupa), monótono y repetitivo, de sonido aflautado y largo alcance; en momentos de excitación emite un grito áspero y ruidoso.

Nidifica entre febrero y junio y pone sus nidos en grietas y agujeros de muros, casas abandonadas, paredes de barrancos, incluso en los troncos de higueras, coches abandonados o bidones, con una puesta de 4 a 6 huevos que incuba solo la hembra durante unos 17-20 días; es también ella la que ceba a los pollos con la comida que trae el macho. No limpian el nido de heces ya que la hembra segrega un líquido pestilente de las glándulas uropigiales, que sirve como protección. Además, estas aves tienen como defensa expulsar sus heces contra el agresor, lanzando un chingo apestoso que, en cierta ocasión, se lo ha hecho pasar mal a algún ornitólogo en trabajos de anillamiento. Por todo esto la abubilla se ha ganado la fama de “ave apestosa”.

Se alimenta principalmente de insectos y sus larvas, que busca con ese largo pico en el suelo como si de una limícola se tratase. También come arañas y, cuando son pequeños, lagartos. Si se nutre de forma natural, no necesita beber agua. Su principal amenaza es la reducción de zonas naturales para anidar, así como el uso de insecticidas
que disminuyen su alimento. La estimación de su población para el conjunto de Canarias es de entre 2.500 y 10.000 parejas, aunque es cierto que faltan censos más detallados. A pesar de la ausencia de datos, se ha visto una clara regresión en las islas occidentales y centrales a partir del siglo XIX, época en que Bolle la describía como
muy abundante. En Fuerteventura, Lanzarote y La Graciosa no se encuentra en declive, sin embargo se ve afectada por la destrucción y alteración del hábitat; por el abandono de sistemas de cultivo
tradicionales y por el uso de químicos en las plantaciones; por la depredación de ratas y gatos salvajes; y, en menor medida, por atropellos y colisiones en los tendidos eléctricos.

Justo ahora, con la entrada de la primavera, se puede observar con gran facilidad. Por su llamativo plumaje y quizás también porque su nombre resulta gracioso, es un pájaro que gusta mucho a adultos y sobre todo a niños, así que anímense a salir a buscarlo. Desde la primera vez que se identifica es un ave que no se vuelve a olvidar.

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